Glaucoma

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¿QUÉ ES EL GLAUCOMA? ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE SU DETECCIÓN PRECOZ?

El glaucoma engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico, que es por así decirlo “el cable” que conecta el ojo con el cerebro.

USTED PODRÍA TENER GLAUCOMA Y NO SABERLO

El glaucoma se desarrolla de forma lenta y sin dar ningún síntoma hasta que el daño ya es muy avanzado. Se calcula que más de 800.000 personas padecen glaucoma en España, pero la mitad de ellas lo desconoce.

Según la Organización Mundial de la Salud, el glaucoma es la segunda causa de ceguera prevenible en el mundo (la primera son las cataratas).

El humor acuoso es un líquido transparente que circula en parte del interior del ojo. Si se eleva la presión en el interior del globo ocular, se comprime el nervio óptico.

Al igual que las neuronas del cerebro, las fibras nerviosas dañadas en el nervio óptico no se regeneran y, por tanto, la pérdida visual es irreversible cuando mueren.

IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO PRECOZ

El manejo de la presión intraocular NO es similar al de la tensión arterial. Es por ello que no basta con tomar medidas aisladas de la presión intraocular, ya que no existen unas cifras de presión intraocular que resulten óptimas para todas las personas.

De hecho, existe el llamado glaucoma normotensivo en el que se produce un daño en el nervio óptico aunque la presión intraocular se mantenga dentro de las cifras de la media de la población. Por ejemplo, los pacientes con miopía elevada presentan nervios ópticos con menor espesor de la capa de fibras nerviosas de la retina y, por tanto, mayor riesgo de padecer glaucoma.

A partir de los 40 años es conveniente realizarse una revisión oftalmológica completa cada uno o dos años.

Los pacientes considerados de riesgo son: los mayores de 60 años, los miopes y los que tienen familiares con glaucoma.

EXPLORACIÓN DEL PACIENTE CON GLAUCOMA

La exploración básica que se debe realizar ante la sospecha de glaucoma no se limita a medir la presión intraocular. Una buena exploración oftalmológica consistiría en:

• Evaluación de la agudeza visual.
• Medida de la presión intraocular.
• Evaluación del ángulo (por donde drena el humor acuoso).
• Examen del fondo de ojo (oftalmoscopía).
• Campo visual.

CAMPO VISUAL

Se explora mediante una prueba llamada campimetría computerizada.

Se trata de un test interactivo que consiste en mirar una pantalla en la que van apareciendo puntos de luz, de forma que el paciente debe pulsar un botón cuando los ve aparecer.

Aporta mucha información sobre la funcionalidad del nervio óptico, pero requiere una buena colaboración por parte del paciente.

TOMOGRAFÍA DE COHERENCIA ÓPTICA (ESCÁNER DEL NERVIO ÓPTICO)

En los últimos años se ha incorporado una nueva tecnología que ha revolucionado el diagnóstico y seguimiento del glaucoma: la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT).

Este escáner de alta definición permite evaluar la papila del nervio óptico y la capa de fibras nerviosas de la retina con una precisión de milésimas de milímetro para detectar cualquier pequeña alteración.

TRATAMIENTO DEL GLAUCOMA

En el glaucoma, como en cualquier enfermedad crónica, el médico (en este caso el médico oftalmólogo) es un importante aliado para el paciente, proporcionándole información sobre su enfermedad, comentando las opciones terapéuticas y resolviendo cualquier duda que pueda surgir.

Hay varios tipos de tratamientos para el glaucoma:

Colirios: El médico oftalmólogo debe valorar cuál es el más apropiado para cada caso, pero todos ellos deben aplicarse diariamente. Es muy importante seguir las indicaciones del tratamiento y ser riguroso con la aplicación diaria para evitar que el glaucoma progrese.

Láser: Nuestra clínica dispone de varios tipos de láser para el tratamiento del glaucoma. Se aplica en la consulta y puede llegar a tener el mismo efecto hipotensor que los colirios, pero no está indicado en todos los casos y su efecto no es indefinido.

Cirugía: Se reserva como último escalón terapéutico y se realiza únicamente cuando el láser y el tratamiento con colirios hipotensores ya no son suficientes. El objetivo de la cirugía es crear un sistema de drenaje del humor acuoso, reduciendo la presión del ojo para detener el progreso de la enfermedad y ayudar a proteger la visión, aunque en ningún caso regenera las fibras nerviosas que ya se han perdido.