Retinopatía diabética

En la mayoría de los casos, la retinopatía diabética no provoca síntomas hasta que el daño a los ojos es grave.

Importancia de la Diabetes a nivel mundial

La diabetes es una epidemia a nivel mundial.

En España se calcula que hay 5 millones de diabéticos, de los cuales 2 millones están sin diagnosticar, porque los síntomas al principio pueden pasar desapercibidos pero a largo plazo afectan a todo el organismo: corazón, riñones, ojos…

En España mueren 25.000 personas cada año por complicaciones de la diabetes.

¿Cómo afecta la Diabetes al sistema ocular?

El 16% de los españoles ciegos lo son por causa de la diabetes.

Esto se debe a que el daño a gran parte de la retina puede ocurrir antes de que la visión central esté afectada y el paciente pueda darse cuenta.

¿Cómo deben hacerse los controles oftalmológicos?

La frecuencia depende del tiempo de evolución de la diabetes, el estado metabólico y la presencia o no de otros factores de riesgo (como tabaco o hipertensión arterial) pero como mínimo una vez al año todos los pacientes diabéticos deben revisarse el fondo de ojo.

En caso de sospecha de patología, su médico oftalmólogo le indicará si es necesario realizar otras exploraciones como OCT (Tomografía de Coherencia Óptica) o angiografía fluoresceínica.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la retinopatía diabética?

Es posible que las personas con la forma temprana de la retinopatía diabética no necesiten tratamiento, pero aun así deben hacerse un seguimiento riguroso.

Una vez que el médico oftalmólogo detecte que están proliferando nuevos vasos sanguíneos en la retina como en la imagen (neovascularización) o que se está desarrollando un edema macular, por lo general se necesitará tratamiento, bien con fotocoagulación láser, con inyección de fármacos intravítreos o ambas.

La cirugía (vitrectomía) se reserva únicamente para aquellos casos más graves en los que no es posible controlar las hemorragias por otros medios. Otras complicaciones visuales asociadas a la diabetes, como el glaucoma o las cataratas, requieren tratamientos específicos.

Los nuevos fármacos antiangiogénicos diseñados para inyectarse en el globo ocular han supuesto un gran avance en evitar la proliferación de vasos sanguíneos en la retina y sangrados incontrolados, pero siempre deben ir unidos a un buen control metabólico, es decir, control de los niveles de azúcar en sangre unido a hábitos de vida saludables.